He estado cuatro meses sin hacer ninguna entrada en el blog. Han habido varios motivos por los que he mantenido este espacio abandonado:

1-He estado un mes de vacaciones. Las vacaciones son necesarias para descansar, desconectar de la rutina y meditar.
2-Ha sido un verano movido con muchas cosas pendientes. La vuelta al trabajo también ha sido un tanto estresante y no me ha dejado tiempo.
3-FALTA DE MOTIVACIÓN. Lo he puesto en mayúscula porque es seguramente el principal motivo de mi desidia.
Como sabéis me gano la vida pasando consulta dietética. Enfoco mi trabajo en la educación alimentaria y sinceramente creo que es una asignatura obligatoria para tod@s. La alimentación es el principal motor de nuestra vida. Sin agua y sin comida estamos muert@s, así de simple.
Y si la comida que comemos es una porquería; padecemos enfermedades innecesarias, nuestra cabeza anda trastornada con ansiedades, depresiones, etc. y morimos antes de tiempo, así de claro.

Creé la página web para que sirviera de herramienta a la hora de aprender a comer y seguir unos hábitos saludables. Hábitos que deberían aplicarse a TODA LA FAMILIA y no solamente a aquellas personas que padecen una enfermedad (incluida la obesidad).

Escribir en el blog y publicar recetas lleva detrás un trabajo que requiere tiempo y ganas. No me lucro con ello, lo hago única y exclusivamente para ayudar a aquellas personas que andan desorientadas con el tema nutrición ya que, me vuelvo a repetir, SOMOS LO QUE COMEMOS.

Que una persona (clienta/e o no) me comente que gracias a mis consejos se ha quitado la pastilla para el colesterol o la diabetes, es el mejor chute de motivación que puedo recibir.
Que una mujer que llevaba mucho tiempo intentando quedarse embarazada lo consiga gracias a mis dietas, es algo muy gratificante.
Estas cosas son las que me impulsan a seguir haciendo lo que hago.

Pero igual que hay personas que se dejan enseñar y obtienen resultados positivos, también hay personas que no hacen caso y prefieren mantenerse en su zona de confort, quejándose de sus males y culpando a l@s demás de ello (aunque tengan la solución en la palma de su mano). Eso me desgasta, me agota la energía y en consecuencia me desmotiva.

Hace tiempo aprendí que dar y recibir debe ser algo recíproco.
Yo doy mis conocimientos, mis consejos, mi apoyo y mi motivación, pero hay personas que se mantienen silenciadas sin agradecer ni apoyar, y eso me desmotiva mucho.
Obviamente no todo el mundo es así y estoy muy agradecida de aquell@s que a través de la consulta privada, la web o redes sociales me hacéis llegar una respuesta a través de comentarios, fotos de mis recetas y platos, compartiendo mis publicaciones, recomendando mis servicios, etc.
Lo que quiero hacer llegar es que no estoy en la obligación de nada. Todo lo que hago es pura vocación, pero a veces necesitamos esa pequeña dosis de apoyo y reconocimiento.

El título de la entrada lleva exclamación porque tengo ganas de seguir con este proyecto, pero también tiene interrogación porque mi continuidad depende de vostor@s.

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